" Viajar implica sacrificar cierta comodidad, algo que pude ser tan imperfecto como quedarse quieto en casa" Anónimo
No recuerdo que hora era cuando nos levantamos, seguramente a la hora del desayuno, hora europea le llaman que por alguna extraña razón no corresponde con la hora del desayuno de los españoles. El momento desayuno no se como describirlo, fue un tanto surrealista, un par de mesas alargadas, una nevera, una máquina de café y zumo que no funcionaba, en medio de una de las mesas una bandeja con pan y embutido (que desconocíamos si era para compartir o de alguien en concreto) y en unos minutos los pocos que allí habíamos nos encontramos dando vueltas por la sala, buscando vasos, cubiertos o alguien que nos pudiera ayudar. Entre mi mal despertar habitual y mis pocas ganas de hablar de buena mañana, me cansé de caminar cual
zoombie buscando comida y a penas probé bocado (para ver la llegada a Lisboa pincha
aquí)
La visita planificada para hoy era al
Monasterio de los Jerónimos.